Duerme la muerte
nos envuelve con sombra inerte
resplandores en la oscuridad
sigilosos pasos
atenazan sin piedad
Sus miradas ambarinas
enfurecidas por la sed fría
sucumben a los encantos
de un triste retrato
Sangre vertida en su boca
éxtasis mordiendo
en un final que llora
gemidos de tristeza
que llenan mi alma entera
La eternidad hecha carne
que condena a los inmortales
a sucumbir al olor de la sangre
con un corazón hecho de retales
Bailaremos bajo la luna oscura
la dama triste de dulce figura
que anuncia nuestro despertar
de un largo letargo sin amar
dulces susurros de vampiro
con ansias de poder ver tu mirar.
